lunes, 6 de abril de 2015

"Muerto cayó Federico -sangre en la frente y plomo en las entrañas-"

2)El asesinato:
Lorca murió fusilado en Granada en 1936 durante la guerra civil española por el bando sublevado. Fue Ramón Ruiz Alonso quien fue a detenerle, mientras se hospedaba en casa de la familia Rosales, ya que había sido amenazado. La familia Rosales era una de las familias más poderosas de la derecha en Granada, y por ello la orden de detención vino de un alto cargo, aunque la denuncia fue de Ramón Ruiz Alonso, un político y miembro de la Falange con ansias de ascender en la organización. ¿Fue el asesinato de Lorca una herramienta de Ramón Ruiz Alonso para ganar poder o fue la envidia lo que llevó a Ruiz Alonso a denunciarle, como señala Ian Gibson
Sus tesis vienen explicadas en los siguientes articulos de larioja.com y elmundo.es
¿Es acaso un plan urdido por las altas esferas de la Falange para desacreditar a Lorca y a su familia?
Según la investigación de Agustín Penón, el caso de Lorca no fue diferente al de otros tantos al principio del conflicto, cuando el levantamiento militar fue utilizado como un método para zanjar viejas rencillas por lindes de tierras con denuncias falsas y fatales.
"Yo estaba investigando cómo el padre de Lorca había construido su patrimonio en los protocolos notariales, para lo que necesitamos un poder notarial de la famila Lorca y cuatro años de trabajo. Iba a ser una tésis pero se convirtió en algo más. Hasta el punto de que descubrimos que el asesinato de Lorca se debió a las rencillas familiares que tenían por temas económicos", revela.
Para elaborar esta teoría de la conspiración familiar en el asesinato del poeta, el investigador se remontó al siglo XVIII. “Los Lorca, los Roldán y los Alba eran familias de labradores con aspiraciones, querían ser propietarios de los terrenos. Con la decadencia de la aristocracia pudieron comprarlos, pero tuvieron que unirse para pagarlos y para ello establecían matrimonios de conveniencia entre ellos para ampliar el patrimonio. Se convirtieron en una sola familia, en un clan. Pero en los años 20 y 30, llega el momento de dividirse las tierras y empiezan las rencillas", relata.
Todos en la casa de los Rosales se sorprendieron de su detención, puesto que no pensaban que Lorca corriera ningún peligro.
En este fragmento se explica los días previos a la muerte de Lorca.
"Es entonces cuando a Federico se le ocurre acudir a sus amigos falangistas para pedirles protección. Se dirige a Luis Rosales, entonces profesor universitario de literatura a sus 26 años, pero que se disponía a partir hacia el frente como voluntario falangista. Luis, en cuanto recibe la llamada, acude presto a la Huerta de San Vicente y ambos planifican el traslado a su casa, que estaba situada en el centro de la ciudad. Los hermanos de Luis, Miguel y Pepe, y sus padres acogen con los brazos abiertos la petición de Federico. Lo esconden en un piso de la casa, separada escasamente unos trescientos metros del Gobierno Civil, que ocupa el comandante Valdés. Durante diez días, las noches que regresaba Luis del frente, subía a dialogar con su amigo. Y en cada bombardeo de los aviones republicanos, se refugiaban en la planta baja.
Ian Gibson, ante los documentos originales descubiertos en 1979, que confirmaban toda la versión que durante más de cuarenta años venía asegurando Luís Rosales, declara: "Fascinante es la revelación de que el día 15 ya se habían iniciado los trámites para prenderlo, sin informar de ello a Rosales, presentándose en la Huerta de San Vicente una escuadra al mando de Díez Esteve, miembro de la pandilla que rodeaba a Valdés en el Gobierno Civil. Ahora es más evidente que nunca que la denuncia contra el poeta no emanó de la Falange granadina, sino de las gentes, cedistas en su mayoría, que asesoraban al gobernador civil.
El día 16 de agosto se enteran de que en los muros del cementerio de Granada han fusilado a Manuel, el ex alcalde."
El ex alcalde era el socialista Manuel Fernández Montesinos. Los cedistas, pertenecientes a la CEDA (Confederación Española de Derechas Autónomas) eran los que tenian el poder en Granada en ese momento.
"No cabe duda. Tras la "visita de la patrulla de Manuel Rojas, del día 5, y una vez informados Valdés y Ruiz Alonso de la presencia de Federico García Lorca, debió encendérseles una luz siniestra en la cabeza. Su fama de poeta amigo de comunistas, ¡y de falangistas!, y la emisión por la radio republicana de supuestos poemas suyos contra los sublevados, junto con el temor de que la guarnición de Granada, rodeada de territorio leal a la República, acabara fusilada como la de Málaga (a pesar de que se entregara con bandera blanca), les haría concebir la orden de detención. Aquí fue el chasco: el poeta no estaba en su casa de campo. Tardaron once días en saber el lugar de su escondite. Pero, cuando se enteraron, su alegría debió ser inmensa. ¡Se trataba de la casa de los Rosales! Ahora sí, a los auténticos falangistas les darían "su merecido”.
DETENCIÓN DE FEDERICO
El mismo día 16 se producirá la detención. "Se enteraron del lugar donde se encontraba, por la presión que le hicieron los esbirros de Valdés a los familiares que permanecían en la Huerta de San Vicente. Se les amedrentó, indicándoles que si no informaban del sitio en el cual se hallaba oculto, se llevarían detenido al padre. Concha, la hermana, no pudo soportar tal amenaza y les indicó el lugar donde se refugiaba Federico.
Al enterarse de que a García Lorca lo protegían los Rosales en su casa, Valdés acudió a Ramón Ruiz Alonso. Valdés y Ruiz, entusiasmados por poder matar a dos pájaros de un mismo tiro, redactaron "de común acuerdo la orden de detención con estas acusaciones: "... rojo destacado, espía de Rusia, amigo de Fernando de los Ríos, miembro de la Asociación de Amigos de la Unión Soviética y escritor que había criticado la España tradicional. Valdés se decía falangista, sin saber, por ejemplo, que la opinión del boletín de Falange, "Fe, nunca fue mala sobre el ministro socialista de Instrucción Pública, Fernando de los Ríos”.
El portador de la orden de detención de Federico García Lorca fue el propio Ruiz Alonso, de las milicias de la CEDA, quien ni siquiera era neofalangista ni siquiera advenedizo del falso falangismo, para así "humillar a Falange y realzar a las milicias de la CEDA.Llegó a casa de los Rosales con dos escuadras de esbirros armados, a los que dejó fuera. Los tres hermanos Rosales y el padre estaban ausentes. El cedista aseguró a la madre que todo era algo de rutina. Fue "tan melosa la actitud de Ruiz Alonso, que hasta el propio Federico se convenció de que nada le iba a ocurrir.Sin embargo, la madre de los Rosales consigue entretener a Alonso hasta mandar recado para llamar a su hijo Miguel, que estaba en la sede (los otros, Pepe y Luis, se hallaban en el frente). Miguel llegó y según su testimonio preguntó a Ruiz que qué pasaba.
- Tengo orden de detener a Federico García Lorca.
- ¿Por qué?
- Porque ha hecho más daño con su pluma que otros con las armas.
Miguel discutió fuertemente e intentó evitarlo por todos medios, pero no pudo hacer más. De esta manera, se lo llevaron al Gobierno Civil. Valdés no estaba allí. A Federico lo registraron y quedó detenido.
Por la noche regresaron del frente Pepe y Luis. E, indignados, acuden inmediatamente al Gobierno Civil para rescatar a su amigo. Pepe se enfrenta en una discusión muy violenta con Ruiz Alonso. Luego recrimina de manera igualmente violenta a Valdés, sin importarle que se halla ante la máxima autoridad del Alzamiento en Granada. Y consigue que le permitan ver al prisionero. Pepe Rosales le promete a un asustadísimo Federico que lo va a sacar de allí. Federico había hablado con su amigo Luis confesándole medio en serio y medio en broma: "He rezado y he prometido no fumar hasta la medianoche para que ganen los militares”.
Al día siguiente, el 17, Pepe Rosales consiguió del gobernador militar, coronel Antonio Gómez Espinosa, una orden escrita de libertad para Federico García Lorca. Y se presenta ante Valdés con ella. Pero Valdés le contestó siniestramente: "Lo siento. García Lorca ya no está aquí. Se lo han llevado a Víznar de madrugada. Y ahora ya veremos qué hacemos con tu hermanito. Se refería a Luis, acusado de haber escondido al poeta. "Luis Rosales perdía un amigo y quedaba en un gran peligro por haber sido amigo fiel. Trataron de expulsarlo de Falange, y corrieron amenazas muy serias de poder ser fusilado él mismo. Qué contradicción que un falso falangista expulse de Falange a un auténtico falangista.
Además, Valdés había mentido, porque Federico seguía allí.Se sabe porque Angelina, la niñera, por disposición de la familia, le llevó al poeta la comida (que consistía en un termo de café y un cesto con una tortilla y tabaco) los días 17 y 18 de agosto."
Para finalizar, desde mi punto de vista, la falta de autoridad que muestran los miembros de la falange al no poder salvar a Lorca es debido a la gran fuerza que tenia la CEDA en esa zona y en ese momento.

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